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La Excavacion 2018-11-10T18:08:35+00:00

LA EXCAVACIÓN DEL MÁRMOL

Los Romanos desprendían los bloques de la montaña introduciendo en las grietas de la roca cuñas de madera mojada las cuales, al expandirse, facilitaban la separación del material previamente seleccionado en base a las grietas que lo rodeaban; poco después y, durante muchos siglos, este sistema fue remplazado por otro mediante el cual se excavaban con cinceles los orificios de los bloques; en estos se introducían las cuñas metálicas que luego eran golpeadas con grandes mazas hasta abrir profundas ranuras que, según sus proporciones, constituían las «formelle» (realizados sobre bloques) o las «tagliate» (realizados sobre rocas más grandes y, por ende, de grandes proporciones).
La primera verdadera revolución industrial tuvo lugar en el siglo XVI cuando en las canteras de Carrera se utilizó por primera vez, en 1570, la pólvora en las minas y el acontecimiento fue considerado de tal magnitud que Alberico Cybo hizo acuñar una moneda conmemorativa (una doble de plata que en una cara llevaba la imagen de un barril de pólvora en llamas y la inscripción (en alemán) «Von Gutten in Pesser»).
El efecto detonante de estas «varate», a la larga, tuvo influencia no solamente en la producción sino también en el medio ambiente: las minas molían literalmente grandes partes de montaña y facilitaban la apertura de nuevas canteras: todo esto modificó profundamente el paisaje de las cuencas y lo hicieron incluso eternamente variable.
Después de la introducción de las minas en 1895, cuando se comenzó a utilizar el cable de alambre que, debidamente colocado sobre montantes y poleas se desplaza con rapidez sobre el mármol impulsado por motores de petróleo o motores eléctricos, es continuamente mojado con agua mixta con arena, corta en poco tiempo las rocas de la montaña y los bloques en el terreno plano de la cantera.
Este sistema ofrece las siguientes ventajas: «evita la trituración de los bloques, reduce al mínimo la acumulación de desperdicios; facilita la subsiguiente cuadratura de los bloques y si bien es costoso mantiene fácilmente la cantera funcionando a pleno ritmo».
Una innovación requiere y favorece otras y pocos años después, en 1897, se incorporan las coronas diamantadas y las poleas penetrantes, cuyo uso era descrito del siguiente modo:
«Con la corona diamantada impulsada por la energía eléctrica permite realizar un corte circular en la roca que puede alcanzar una profundidad de 20 metros permitiendo, de este modo, separar del bloque una fina columna de igual longitud. Esta columna revela, entre otras cosas, la calidad, las manchas, los defectos internos de la roca, etc.
Sucede así que, debido a la disposición del monte, las galerías no pueden ser realizadas: entonces los orificios hechos con la corona diamantada sirven como guía para la polea que penetra y abre el camino del cable de alambre».
Pasaron algunos años y luego en las canteras se comenzaron a usar los primeros martillos neumáticos, con los cuales se podrían realizar, en sólo una hora, un orificio de mina que, antes, requería el trabajo de dos obreros (uno para mantener firme la pistola, es decir el largo cincel penetrante y el otro para golpear la maza) durante dos días.
El año que podemos considerar como un punto de encuentro entre las innovaciones hasta aquí recordadas y las vinculadas a los años sucesivos es el 1910: en dicho año la Sociedad Hidroeléctrica Apuana instaló en la zona una gran instalación que generalizó el uso de la energía eléctrica al menos en las Empresas más grandes. Desde entonces, con rapidez, los diferentes tipos de motores, a nafta, eléctricos, de explosión, han incorporado la energía humana.
Actualmente la tecnología ingresó a la cantera con herramientas que, en gran parte, han integrado y reemplazado el trabajo del hombre: máquinas de una sola hoja diamantada, que descienden hasta 60/90 cm. en una hora, palas mecánicas de gran potencia.
Las canteras de Carrara en actividad son aproximadamente 270 y constituyen, en gran parte, la vanguardia en la innovación tecnológica del sector a nivel mundial. A pesar de ser numerosas las canteras de Carrara, sólo pocas de estas canteras proporcionan material de excelente calidad por su color y su estructura; y es de estas canteras que Amso International obtiene su producción de bloques para luego convertirlos en lastras, pavimentos, revestimientos y labrados a medida bajo pedido. Además de las canteras de Carrara, Amso International se provee directamente de muchas otras canteras italianas y extranjeras para así poder ofrecer a sus clientes una amplia gama de mármoles y piedras seleccionas tras años de investigación y labrado.

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